Tuesday, December 2, 2014

La balada de los arcos dorados en EMEQUIS

Pues sí, jeje, como me gustó, posteo lo que dicen de La balada en EMEQUIS
gracias por el tiempo y el espacio, of course


Luis Kuriaki es un periodista de nota roja. Su tarea es rastrear y fotografiar, antes que la policía, a los muertos que aparecen en las calles y redactar noticias falsas sobre zombies, vampiros y vengadores enmascarados mientras intenta sobreponerse a sus viejas adicciones.

¿Qué tiene que ver Johnny Knoxville con un jefe de policía de Chihuahua? ¿Cómo se vincula Charles Manson con las miles de mujeres muertas en Juárez? En esta pequeña novela, los símbolos de la cultura pop se entrelazan con el dolor y el sin sentido de una ciudad en guerra.

La balada de los arcos dorados ganó el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2013

¿Cuántas semillas de ajonjolí tiene una Big Mac? Pronunciadas a mitad de la noche, ciertas preguntas idiotas pueden provocar pavor.





Monday, December 1, 2014

Eve Gil habla sombre La labada de los arcos dorados

La escritora y periodista Eve Gil habla sobre la balada de los arcos dorados


La nota comienza:

Dan menos miedo los zombis que los narcos

Eve Gil
La Balada de los arcos dorados (Almadía, México, Serie negra, 2014), del escritor juarense César Silva Márquez (1984) es una novela inclasificable pese a formar parte de una colección de novela negra. El autor revierte en forma radical los elementos prototípicos de la llamada “novela de narcos” y logra un producto fascinante, sin rótulos, que, entre otros aciertos, consigue retratar los límites del dolor que pueden llegar a experimentar los deudos de las víctimas de esta irracional ola de violencia de asuela nuestro país.
“Lo que menos me ha interesado es abordar el tema del narco —señala Silva, quien actualmente radica en Xalapa, Veracruz—. En Los cuervos, mi primera novela, no hay ni un solo balazo. En Juárez Whisky nada más se escuchan. Ésta surgió tras darle muchas vueltas a la conjetura de qué ocurriría si una persona común, no especialmente brillante, más bien común, decidiera tomar la justicia en sus propias manos.

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Así la vidiux. AJUA

Wednesday, November 12, 2014

Charla de barra 6

Joey LaMotta me dice: Pues sí, al último nos peleamos y la pelea fue horrible, pero era imposible evitarlo, Jake estaba loco, obsesionado con Vicki y sus supuestas infidelidades, y la verdad ya no lo aguantaba nadie.
Al principio todo fue bien como sucede en estas historias, pero entonces perdió contra Reeves y algo pasó, y lo constatamos cuando peleó contra Janiro y después fue Fox. A mi hermano ya nada le importaba. Comenzó a engordar, luego adelgazó y después volvió a ganar peso. Aunque le quitaron todo esa vez en el congal por andar con muchachitas, pudo haberla hecho en grande, pero bueno ya saben como terminó todo.
Le dio por ser cómico y me dicen que se ponía a recitar el monólogo de Brandon de Nido de ratas y justo a la mitad cuando su hermano le dice a Brandon "esta no es tu noche", Jake se equivocaba y le daba un trago a un Martini y era más para castigarse.
Lo vi una sola vez arriba del escenario y era como verlo boxear en sus buenos tiempos, bien plantado, grande, como un toro.
Vicki lo abandonó. Yo lo abandoné. Pero bueno, solo eran 15 rounds, como los 15 minutos de fama, y esos se acabaron.

Tuesday, October 21, 2014

Charla de barra 5

Joe me dice:

Pues sí, estuvo gacho. Conocí a Rizzo justo a mi llegada a Nueva York, y aunque me robó esa vez, es verdad que nos hicimos amigos, luego murió. llegué a la ciudad porque necesitaba dinero y después de arreglarnos Rizzo y yo, él se hizo pasar por mi agente... No teníamos dinero y comíamos cualquier cosa, a veces con suerte comíamos carne, como la vez nos invitaron al Estudio 54. Pero Rizzo para entonces ya estaba muy enfermo, tenía temperatura y no dejaba de toser y temblar. Cuando lo vi en su cama sin poderse mover fue que decidí llevarlo a Florida, a donde quería ir. Hice cosas de las que me arrepiento y no las contaré, no tiene caso, pero a Rizzo lo quise bien. Un tipo me debía dinero y cuando me pagó, compré los boletos a Florida. Extraño a Rizzo. No le gustaba que le dijeran Ratzo, se ponía fúrico. Murió de pronto en el autobús a muy pocas millas del mar, pensé que dormía, le pregunté si estaba bien, pero ya no me contestó. Lo dejé ahí. Hay veces que lo pienso y me arrepiento, otras veces creo que hice lo correcto. No tengo más que decir. Salud por Salvatore Rizzo. A los del fondo, salud. ustedes, también, si tú, el de allá, salud.

charla de barra 4

El Chivo me dice:

Pues sí estuvo muy gacho, la verdad, todavía que le salvé la vida, al pinche perro se le ocurre matar la manada completa. Y vaya que me costó salvarlo. Tenía un hoyo así de grande entre las costillas, pero bueno, después de la matazón que me hizo en la casa todo fue distinto, me di cuenta de lo desgraciado que yo había sido, ver ahí despedazados a los perros, era como ver los fantasmas de los hombres que yo me había cargado. dormía y los veía ahí al pie de la cama a todos, juntos. Casi le meto un plomazo al Negro.
Total que después de mi ultimo trabajo donde dos hermanos se querían matar, me llevé la camioneta de uno de ellos y la vendí, y mientras la vendía que se me ocurrió el nombre de Negro para el pinche perro este. A ver véngase mi Negrito, a ver, quién lo quelle.

jeje

Thursday, October 2, 2014

charla de barra 3

James Gordon me dice: Cuando Batman se entera de que agarramos al Guasón, va a la comisaría y me pide que lo deje pasar, y yo le digo que no sé, y él me dice que por favor, y bueno, para no hacértela larga, entre el estira y afloja del sí y del no, le pido ayuda a Ramírez para meterlo por la puerta de atrás al cuarto de interrogación. Batman es muy alto y se ve raro caminar por los pasillos aprisa medio agachado. Total que desde el espejo unilateral veo como se hacen de palabras el Batman y el Guasón. Que me querías matar, dice el Batman. Que no es cierto, dice el otro. Que somos iguales dice el Guasón, que ni maiz, dice el Batman y luego zaz, lo azota contra la mesa y contra el espejo y le pega y le pega, y creo que el Guasón está drogado porque solo se rie, y, mientras, se va haciendo cada vez más tarde y pues ya viste, a Harvey Dent lo encontramos todo quemado, gacho, solo con un párpado y media boca chamuscada, y a Rachel, bueno, pues ya sabes.

charla de barra 2

Henry Hill me dice: Total que estoy con unos amigos en un lugar bastante caro, y Tommy nos platica que hace tiempo lo golpearon unos policías, pero es tan graciosa la historia que nos tiene a las carcajadas, y que si esto y que si lo otro, y zaz las carcajadas, a mí hasta se me salieron las lágrimas y entonces en algún momento le digo que es muy gracioso y él me dice gracioso cómo, y que se hace un silencio en la mesa, yo le digo que no se enoje, que simplemente se me hace gracioso como cuenta las historias, y ya en un tono más fuerte me dice gracioso como un payaso... le digo que no y ya no sé que hacer y alguien agrega que me deje en paz y Tommy le dice que me puedo defender solo y la neta no sé que hacer, entonces caigo en la cuenta y le digo que se vaya al carajo y nos comenzamos a reir de nuevo, estuvo bastante divertido el asunto, pero al principio me dio miedo, pero era puro cotorreo del Tommy.

charla de barra 1

Vincent Vega me dice: total que después de comer vamos a bailar y ya para terminar la fiesta, me invita un trago en su casa, mientras estoy en el baño encuentra una bolsa de... pues ya sabes, acababa de comprar heroína y ella cree que es coca, y cuando salgo me encuentro a la chava bien pasada, gacho, espuma en la boca y pupilas bien dilatadas, se me salió el corazón, casi me muero, casi se muera ella, pero bueno, cosas pasan"

Tuesday, September 30, 2014

Hamburguesas de la realidad: La balada de los arcos dorados, novela

Mi querido amigo Iván Farías habla sobre La balada de los arcos dorados.

Así comienza:



César Silva Márquez no es todavía un nombre que suene con constancia en las letras mexicanas recientes, aunque su obra narrativa lo vale como un escritor muy interesante. Las razones pueden ser muchas, pese a nacer en Ciudad Juárez vive desde hace algún tiempo en Xalapa, capital del estado de Veracruz, lo cual de cierta manera lo margina del centro y al mismo tiempo del hip que han tenido los escritores norteños de Tijuana, la región de La Laguna y Monterrey. Tal vez otra posible razón sea que la obra de Márquez se divide entre la poseía y la novela. Tal vez este trasvase de géneros entre el universo poético y el narrativo haga difícil para los críticos ubicarlo en un sitio; eso aunado que en nuestro país narrativa y poesía son muchas veces mundos contrarios y contrapuestos.
Sin embargo, César Silva Márquez ha despuntado en ambos. Su primera novela Los cuervos (FETA 2005 y ganadora del premio binacional Frontera de palabras) marca ya muchas de sus constantes narrativas: el juego de tiempos y personajes; las digresiones; una violencia constante que, sin embargo, nunca es gráfica o grotesca; y una frontera salvaje y desesperanzadora.

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Por el espacio y tiempo gracias.


Friday, August 29, 2014

Que nadie se mueva

Denis Johnson, 2009



Jimmy Luntz no había estado nunca en la guerra, pero la sensación era la misma, de eso estaba seguro: dieciocho tipos en una sala y Rob, el director, mandándolos a la batalla; dieciocho hombres codo con codo, movilizándose a las órdenes de su líder para hacer lo que habían estado ensayando día y noche. Esperando en silencio y a oscuras detrás del pesado telón mientras al otro lado el presentador contaba un chiste viejo y decía: "¿EL CORO MASCULINO DE LOS VAGABUNDOS DE ALHAMBRA, CALIFORNIA!", y ellos aparecían sonrientes bajo los focos y cantaban sus dos temas.

Nota: Denis Johnson vuelve de nuevo al ataque con esta novela, casi puedo decir que reinventándose, llena de humor y personajes duros y peliculescos. No cabe duda que nos hará reir, y nos hará entristecernos cuando llegemos al final. novela corta de no las de 170 páginas en ese estilo de La oreja de Murdock escrito por Castle Freeman Jr. Muy pero muy recomendable.

Tuesday, August 26, 2014

Antología general de la poesía mexicana. Poesía del México actual.

Juan Domingo Argüelles, 2014



Poesía del México actual. De la segunda mitad del siglo XX a nuestros días.

Obra de referencia para conocer y apreciar lo mejor de la actual producción poética de México.

Un ambicioso proyecto editorial que reúne, por primera vez en un solo volumen, a 167 voces de la lírica nacional más reciente.
La presente obra constituye un compendio amplio y diverso de la producción poética de México durante las últimas décadas. Son autores nacidos entre 1951 y 1987 que, en conjunto, constituyen una muestra representativa del vigor, dinamismo y originalidad que distingue a la actual producción poética de nuestro país. Juan Domingo Argüelles, gran conocedor del género y poeta él mismo, ofrece esta antología para uso y disfrute de estudiantes, maestros y público en general. La selección de autores y obras permite hacerse una idea justa de la diversidad y calidad que la poesía ha tenido en nuestra tierra.
Juan Domingo Argüelles:
Nació en Chetumal, Quintana Roo. Realizó estudios de Letras Hispánicas en la UNAM. Es ensayista, crítico literario y editor. Dirige IBERO. Revista de la Universidad Iberoamericana y es columnista en diversas publicaciones periódicas. Con Océano ha publicado Ustedes que leen (2006), Antimanual para lectores y promotores del libro y la lectura (2008), La letra muerta (2010) y Escribir y leer con los niños, los adolescentes y los jóvenes (2011). Es también responsable de los libros antológicos Dos siglos de poesía mexicana (2001 y 2009) y Antología general de la poesía mexicana. De la época prehispánica a nuestros días (2012). 
Nota: entre los incluidos en este libro, me encuentro... eso es todo lo que puedo decir, cuando tenga en mis manos el ejemplar, compartiré un poema. Así la vida.
csm

La vida fácil

Richard Price, 2008



Fuerza operativa Calidad de Vida: cuatro sudaderas en un taxi falso apostado en la esquina d Clinton Stree, junto a la rampa de salida del peunte Williamsburg. SU cometido: determianr el perfil de la ruta del salmón entrante; su amntra: droga, armas, horas extra; su lema: todo el mundo tiene algo que perder.

*

A la derecha y a la derecha y a la derecha, tantas veces que cuando por fin paren a alguien, y lo pararán, tardarán un momento en sentirse las piernas, en andar erguidos; a la derecha tantas veces que después, llegadas las tres de la madrugada, abismados en su sexta cerveza en Grouchie's, calllados los cuatro, observando con cara de pocos amigos al cabrón suertudo que está pegándose el lote en una banqueta junto a los lavabos, se ladearán a la derecha en la barra y más tarde, en la cama, virarán a la derecha en sus sueños.

Nota: Richard Price nos lleva de la mano por los procesos burocráticos que tiene que pasar un policía para deterner a un sospechoso. Una novela entretendia y a ratos dura donde los malos y los buenos no son tan malos ni buenos como parecen. Una novela de más de 500 páginas, que no quieres que se acaben. Muy recomendable.

Nota: libro muy entretenido. deshilaba el trabajo del policía a conciencia, aunque este no sea el mérito principal, como siempre, lo qe me interesa en un libro es poder llegar al final de la historia sin problemas, con una buena resolución y mucho interés. Lo logra. Una novela entretendia y a ratos dura donde los malos y los buenos no son tan malos ni buenos como parecen. Recomendable, of course.

Sunday, August 10, 2014

La balada de los arcos dorados, César Silva Márquez

Almadía, 2014, Colección Negra.



contraportada

Luis Kuriaki, un joven periodista que intenta ser honesto, vive acosado por el fantasma de su adicción a las drogas. Julio Pastrana, un agente originario del centro del país, ejerce su labor policiaca como si se tratara de una venganza personal. Una noche, ambos coinciden en la escena de un crimen que incluye un cadáver mutilado; con la aparición de más cuerpos, los personajes deberán colaborar entre sí para averiguar la verdad detrás del asunto, sin importar cuánto desconfíen uno del otro.

Ciudad Juárez: una frontera que colinda con mundos sombríos y perturbadores. Hay en ella asesinos empeñados en forjar su sangrienta leyenda, periódicos que dan forma de monstruos al miedo que deambula por las calles, y mujeres obsesionadas con multihomicidas rituales.

Con audacia narrativa, Silva Márquez toma elementos de la amarga realidad y los pone en juego en una ficción deslumbrante. Recreación de la aciaga atmósfera que asola a gran parte del país, esta novela negra consigue atrapar al lector y conducirlo por las calles de una urbe misteriosa y violenta.

Así la vida.

Tuesday, August 5, 2014

La balada de los arcos dorados

César Silva Márquez, 2014



EL agente Julio Pastrana y el periodista Luis Kuriaki se acercan, ahí vienen esos batos.

Así la vida.


Tuesday, July 29, 2014

Hijo de Jesús

Denis Johnson, 1992



     Ella servía dobles como un ángel, justo hasta el borde del vaso de cóctel, sin medir antes la cantidad.
     -Tienes un hermoso brazo para jugar como lanzador.
     Tenías que inclinarte sobre el vaso como un colibrí sobre una flor. Volví a verla mucho después, no have tantos años, y cuando le sonreí ella pensó que yo estaba intentando flirtear. Pero era porque me acordaba de ella. Jamás te olvidaré. Tu esposo te azotará con un cable alargador y el autobús se irá antes de que lo alcances dejándote en la parada con las lágrimas en los ojos, pero tú fuiste mi madre.

Nota. Libro alucinante, de lectura ágil y poético. Una novela de relatos o relatos contados por un mismo personaje, donde el final me recuerda al mejor Bukowski poeta. La vida errante de un drogadicto y en ese Estados Unidos que nadie quiere conocer. Denis Johnson es uno de mis preferidos escritores, junto con su novela El nombre del mundo, estos relatos los recomiendo al 100%.

Saturday, July 26, 2014

El camino blanco

John Connolly, 2002




Les vi a todos, señor, a los vivos y a los muertos, todos juntos por el camino blanco. Creemos que se han ido, pero aún esperan. Todo el tiempo están a nuestro lado, y no descansan hasta que no se hace justicia. Señor, ese es el camino blanco. Es el lugar donde se hace justicia, donde los vivos y los muertos caminan juntos.

Nota: De los libros que he leído de la serie Charly Parker (que no los he leído todos, ni en orden), este libro es el que menos me ha gustado; de pronto es difícil de seguir, demasiados personajes y demasiada información que a mi gusto sobra, una novela que pudo haberse llevado menos páginas. Recomendable, sí, pero no como otras que he leído de él.

Hijo de Dios

Cormac McCarthy, 1973



El dueño del vertedero había criado a nueve hijas y les había puesto los nombres a partir de un antiguo diccionario médico extraído de los escombros que recogía, toda esa camada desgarbada, cuyo pelo negro les colgaba por las axilas, estaba ahí sentada en sillas y en cajones, holgazaneando inocentemente día tras día por el pequeño jardín vacío de estos de basura, mientras su agobiada madre las llamaba una por una para que le ayudasen en las tareas de la casa y una por una se encogía de hombros o parpadeaban de forma cansina. Uretra, Cerebelos, Hernie Sue.

Nota: de lectura rápida y violenta, solo como Cormac McCarthy puede, Hijo de Dios es un gran testimonio para reconocer en ella al futuro escritor de No es País para viejos y La carretera. Altamente recomendable, por su gran fluidez y su muy mesurado lenguaje poético.

Un momento de descanso. Antonio Orejudo.

Antonio Orejudo, 2011



Dos semanas después de recibir la última sesión de tratamiento sucedió algo. Estaba tomándome una hamburguesa en Billie´s, en Port Jefferson, cuando me fijé sin motivo en una pareja que acababa de entrar, un hombre y una mujer. Ni él ni ella tenían nada de particular. Se sentaron en la mesa de al lado, y entonces supe, lo digo así, en cursiva, supe que ella era peluquera.
[...] Supe también que era madre soltera y supe que vivía en un apartamento minúsculo al sur de la ciudad, al que solo se podía acceder a través de otro departamento, del que ella no tenía llaves... 

Nota: Un momento de descanso, es a mi gusto una novela igual de recomendable que Ventajas de viajar en tren, quizá con la gran ventaja de que Un momento... es en sí una novela uniforme y no ese gran collage de historias sícóticas y desquiciantes de Ventajas. Con gran humor critica ese mundillo de los catedráticos universitarios y los literatos. Aunque quizá sea un poco obvia la primera parte de la novela, la velocidad y el humor con que se cuentan los desmanes de Cifuentes y su vida académica, da contrapeso a este detalle. muy recomendable, of course.

Tuesday, July 15, 2014

Adelanto de La balada de los arcos dorados

En la Revista de la Universidad de México aparece un adelanto de la la novela La balada de los arcos dorados que aparecerá en el mes de agosto en Almadía. El link comienza con los siguiente:

Presentamos un adelanto de la nueva novela del narrador y poeta juarense César Silva Márquez, que saldrá a la luz estos días bajo el sello Almadía. El autor de Juárez Whiskey no olvida la marca de la casa: personajes inusitados metidos en un mundo convulso y violento, en una historia contada con prosa acerada y precisa.




La balada de los arcos dorados
Cuando yo entré en su vida su vida ya había acabado,
ha tenido un principio, un desarrollo y un final. Esto
es el final.
Cormac McCarthy, No es país para viejos

Seamos claros en esto: en algún momento o en otro,
la mayoría de nosotros deberá luchar con sus
demonios personales.
Robert Simon, Los hombres malos hacen lo que los
hombres buenos sueñan

¡Tal vez ya prendieron el reflector para pedirte
[auxilio!
[…]
y allí están doblados tu traje de héroe y tus
[sentimientos de héroe,
listos para cuando entres en acción.
José Carlos Becerra, “Batman”

Así comienza la película.

En primer plano aparece una fotografía donde mi padre mira hacia la cámara, luego es la foto de mi madre en el jardín de nuestra primera casa, en Infonavit, un jardín como un pequeño parche verde y polvoso con un manzano torcido al centro, pronto le sigue mi hermana de dos años huyendo de la lluvia, tratando de alcanzar el zaguán. Al norte están los amplios cielos de Texas. Para mí, el sur es un sueño diluido en bostezos cuyo nombre sólo aparecía en la televisión los domingos por la mañana cuando veía el programa de Chabelo. Lentamente surge mi mejor amigo en pantalones cortos jugando a ser Supermán, con los brazos extendidos y los puños cerrados, cortando el aire. Así llega el título de la película en letras grandes y un fondo negro que por segundos oculta lo que sucede, como si el espectador entrara en un túnel porque, a final de cuentas, para ver una película hay que llegar al otro lado de lo que sea que tengas que llegar, de la vida misma si se quiere. Y cuando el título se desvanece, cuando llegamos al final del túnel, está el sonido crudo de los autos, el rugido de los motores, el claxon histérico de una camioneta en la distancia, una sirena abriéndose paso. Comienza la toma aérea de la ciudad en medio del desierto oscuro, donde sus luces son como miles de ojos de liebres cargados de luz. Alguien me ha puesto una pistola en la nuca, alguien me dice que voy a morir, que así tiene que ser, que me lo merezco, que si no sabía que en El Diario, donde trabajo, tienen oídos, así lo dijo, pendejo, qué no sabes que en El Diario tenemos oídos. En ese momento mi vida es una película, y los héroes no aparecen. Solo hay gente que camina por las calles destruidas del centro, evadiendo los rincones más oscuros, mujeres que hablan por teléfono sin percatarse de lo que pasa, gatos dormidos en terrazas y perros a punto de ladrar. Cuando siento el cañón de la pistola en la piel, pienso en todo lo que no he hecho en la vida, en cómo nunca he estado en Zihuatanejo, por ejemplo, o cómo nunca me he lanzado en paracaídas. Pienso en Rebeca. En las uñas de Rebeca, sus muñecas y torso, en Rossana y su voz y piernas. Por un momento, en un solo parpadeo largo, del cual creo que no volveré a abrir los ojos, pienso en mi abuelo. Deseo un pase. Cuidándome de la coca tanto tiempo, para morir aquí arrodillado. Sin duda, por más que hagas cambios en tu vida, de una manera u otra, todo lo que has hecho se paga. Como si una gitana te hubiera echado una maldición. Mi abuelo murió dos años antes de que yo naciera, en San Luis Potosí. Lo único que tengo de él es el recuerdo de una fotografía sobre el umbral de la puerta de la sala de mi abuela. Luego ella murió y vendieron la casa. Y mientras siento la muerte, por tercera vez en mi vida, pienso en el bigote mal recortado de mi abuelo. La cocaína es mi kriptonita, pero se tiene que ser un hombre de acero para no tener miedo a una bala que te partirá en dos la cabeza. Lo había visto ya tantas veces en estos últimos días.

En una de mis primeras entrevistas cuando comencé a trabajar en El Diario, le pregunté a un joven de veinticinco años porque había asesinado a sus padres y hermana pequeña. Me dijo que ya no lo tomaban en cuenta y que ahora por las noches veía a la niña muerta en la esquina del catre. Después miró al suelo y me preguntó si yo veía a los muertos. Le dije que no. Él se encogió de hombros y me pidió un cigarro que de inmediato le negué. Tenía la nariz rota y un bigote de sangre seca porque los custodios lo golpearon durante la noche, como una forma de bienvenida.

Ahora estoy aquí y un tipo me dice que me creo mejor de lo que soy y vuelvo a sentir el cañón una, dos veces y la gente pasa y los autos rugen.

Me llamo Luis, y un tipo presiona su pistola contra mi nuca.

Saturday, July 5, 2014

Mario Lugo habla sobre Una isla sin mar

Me gusta lo que dice Mario Lugo sobre Una isla sin mar

ARMARIO
Una isla sin mar de César Silva Márquez
 

No hay un momento preciso para que un lugar, en este caso una ciudad como Juárez, tenga su novela. Dentro del costal de ilusiones de algunos literatos, principalmente los críticos literarios, está el encontrar o descubrir de una vez por todas la novela de la Ciudad de México, la novela de Nueva York, de Londres o de París, por mencionar sólo algunas muestras. A pesar de la dificultad para determinar el surgimiento de esa novela de Ciudad Juárez o de Chihuahua si podemos decir que los eventos que ocurren, la población, la concurrencia de personas o personajes memorables, incluso los fenómenos naturales hacen que una ciudad, un país o un lugar en particular parezcan necesitar su novela. Lo ideal es que fuera una novela de un autor (y muchos autores lo han ambicionado o parecen haberlo ambicionado). Mi opinión es que es más frecuente que la novela en este caso de ciudad Juárez la están escribiendo desde el cierre del siglo pasado un puñado de escritores. En mucho se debe al torbellino de hechos que han avasallado a la ciudad y sus habitantes. No ha habido la capacidad para trabajar esa obra que a estas alturas sería monumental. Por tanto sostengo que la novela de Ciudad Juárez es (porque ya se han publicado sus primeros textos, sus primeras novelas, parte de esa gran novela) y será un esfuerzo colectivo. La novela de César Silva Márquez es claramente una de ellas. Juárez Whiskey del mismo autor, de la que me ocuparé más delante es otra.
 
En la novela que me ocupa la dirección, el destino del texto parece postulatorio desde el título: Una isla sin mar. Ya de por sí desamparada respecto al mar si no remoto, muy distante. El nudo, o uno de los nudos parece ser el estarse yendo y la permanencia de un sentimiento de estar al borde, en la orilla. Quizá por esto la novela se divide en dos partes: La orilla y los que se van. El discurrir y el ocurrir en los personajes ratifica una y otra vez esas condiciones: vivir en la orilla, en el bordo, en la frontera y el estarse yendo, el estar abandonando y el ser abandonados.
 
Hay dos protagonistas principales que narran y son narrados entre sí: Martín Rodriguez Miranda, personaje principal, quien narra la mayor parte y Fabián Jimenez García, personaje secundario que en un par de momentos toma el control del relato. Lo que ocurre a los personajes puede ser sobrepuesto en cualquier región del mundo. Esto y la nitidez narrativa que es manejada con mano firme por el autor le dan un carácter universal a las experiencias de los personajes. Sin embargo, el hecho de que el narrador tiene los pies bien puestos en un espacio fronterizo específico y que su guía por las calles y lugares juarenses es tan descriptiva hace imposible pensar en otra ciudad para quien la conoce o la ha visitado. El siguiente momento de la novela lo deja muy claro: “Acelero y tomo por el Boulevard Cuatro Siglos hacia el este, pensando en los diez años que me he levantado a las 5:30 de la mañana para ir a mi trabajo, recordando los sueños que en estos días me han asaltado. El Cuatro Siglos es un malecón que corre al lado del seco río Bravo. (…) De todo este mar que fue el norte, queda sólo esta hendidura. Más allá El Paso, Texas, ordenado y fluido, me saluda.” (p. 25). Antes y después de ese momento y hasta el final el avance topográfico es sutil, como si fuera inexistente va llenando el mapa de una parte de la ciudad, la que ha creado su avance inexplicable y terrible hacia el este. Se abandonó a un Juárez sin que jamás se hubiera completado y se creó el otro, el nuevo, donde la mayor parte de la vida del personaje se mueve. Donde está su trabajo en la maquiladora, a la que se refiere como si no existiera. Detalla pasillos y cubículos. Momentos de su actividad administrativa que no calan en su vida emocional, en su verdadera vida. Se reconcilia con Juárez a través de sus amores perdidos y el impulso de abandonarla sin lograrlo. Como en una narración fantástica. Como en Hotel California. Puedes llegar cuando quieras pero nunca te podrás ir. Una Isla sin mar es una larga crónica de adioses y abandonos posibles para todos menos para el personaje principal, para Martin. Sueña con advertencias graves para que abandone la ciudad, su gran amor Eme lo abandona, su amigo Fabián logra marcharse, sus ex compañeras de prepa y la universidad también logran marcharse. Los personajes de una de sus películas favoritas que se convierten en personajes de la novela también logran escapar y vivir y morir en un lugar paradisíaco. Sólo el con boletos en su mano que misteriosamente son rotos se queda para siempre en Juárez. Las grandes tragedias de la ciudad están ausentes en la novela, sin embargo es una ciudad llena de vitalidad. César Silva la constituye como el lugar de la nostalgia, de los adioses y abandonos: “Esta es una isla sin gaviotas ni leones marinos ni turista. Un mar castrado.” (p.137) Para el personaje principal y para más de un millón de juarenses es también el lugar, la orilla, el lugar de los sueños y la permanencia obligada.
 
Al final de la novela logramos conocer íntimamente a Martín a través de su memoria y los momentos que lograron acompañarle en su vida de manera amena y clara. Sobre todo nos hace re descubrirnos como pobladores de la orilla, de la frontera. Espectadores de las bienvenidas y los adioses de tantos, como si estuviéramos en una fantástica estación de tren. Nos descubrimos de alguna manera, como Martín con sus boletos en la mano, imposibilitados para dejar a Juárez a pesar de todo. Aunque llegué tarde a leer Una isla sin mar, integrante de la gran novela de ciudad Juárez que se está construyendo mientras los hechos nos arrastran no sabemos hasta dónde, puedo decir que está escrita con un estilo limpio y sobrio: sin juegos de luces de bengala. Mantiene un ritmo equilibrado que nos dosifica la fantasía y la pasión de los personajes.
 
Una isla sin mar. César Silva Márquez. Editorial Mondadori. Literatura Mondadori 392. 164 pp. Barcelona 2009.

Mario Lugo habla sobre Juárez Whiskey

Mario Lugo escribió lo siguiente sobre Juáerz Whiskey, como siempre, gracias por el espacio


ARMARIO
Juárez Whiskey de César Silva Márquez
 
En esta novela César Silva Márquez narra de manera nítida y desapasionada la vida de Carlos, un ingeniero de maquila, transcurre casi de manera anodina en Juárez. Sus amores, como su participación en la rutina de trabajo parecen ser irrelevantes. Sus amores, sus desprendimientos y adioses ocurren sin pena ni gloria. La presencia de la ciudad, por otra parte, mantiene una relevancia constante, aunque sin estrépito o melodrama, a pesar de lo que ocurre en ella. La geografía fronteriza, sus calles, y lugares son atendidos con serenidad y cierta maestría; pero sin emoción en la mayoría de los casos. O quizá para dejarlo con claridad, se nos hace ver la vida en ella de manera nostálgica. Sabemos de la tragedia que se vive en ella sin el carácter trágico que realmente tiene.
 
El hecho de ver con cierta distancia el día a día a pesar de tratar en detalle lo ocurrido y describir con detenimiento el paisaje tiene sus ventajas. La lectura es un ejercicio apacible. No hay lamentación por la miseria diaria en el área de trabajo. Tampoco hay drama o dolor por la pérdida sistemática en los intentos amatorios o la fragilidad de las relaciones. No es que se ignore lo que se expresa en momentos de una manera bella: “(…) pensé en la arena acumulada de la calle, en esta ciudad sitiada que tal vez nunca debió serlo, en su arena de espadas molidas recorriendo las avenidas.” (pp. 24 y 25). La nostalgia se enfrenta un tanto como ejercicio antropológico: “(…) la zapatería Canadá, con su peculiar letrero en azul y blanco en vertical. Antes era la gran zapatería nacional y ahora ya ni existe. Al menos no tan magistral (sic) como yo la recuerdo” (p. 32). Se pueden encontrar capítulos magistrales (pp. 41 a la 46). O la rápida reflexión sobre los personajes en los libros y la vida que cierra con: ‘Sólo existen las cosas que se despiertan tocadas por la mano del tiempo, como si fuera el respiro de un personaje en una novela. Un personaje que respira, come y bebe. ‘ (p. 62).
 
Es decir, no hay sacudimientos o solidaridades en lo que se narra. Queda todo en la elementalidad de un perro que se asolea por las mañanas y deja que el día, los días, avancen como deben avanzar, con la excepción de la presencia constante de la nostalgia y la narración de lo que está ahí. Sin oportunidad de solución. Es la presencia fría de la fatalidad de la vida. Como un gato domestico que observa el transcurrir de la violencia, con azoro pero sin plantear soluciones o actuar.
 
Es mi rutina y yo como espectador que sabe que cualquier acción sería inútil, me duelo pero sin desbordamiento: “Yo y mi ciudad y mis edificios derrumbados en forma de muela dolida. Mi propia zona cero. Mi vida ante la computadora en un constante ir y venir” Para luego establecer un enlace entre uno de los temas más poderosos de la novela, los dolores de muelas y dientes: Yo y mi ciudad nos dolemos de nuestras bocas. Nos han sitiado. Mis dientes dolidos significan humo, balazos y derrumbes; cuadros surrealistas, leones rugiendo, langostas enormes comiéndose el horizonte y mujeres transformándose en piedra; todas mis rocas en medio del desierto como un juego de canicas inalcanzable, pintado por Salvador Dalí” Para arrancar otro párrafo más abajo bon una frase demoledora: “Alguien debería escribir una novela con todo esto” (p. 69).
Aunque en mucho Juárez Wiskey es una historia de amor, de muchos amores, no se logra el apasionamiento en el lector. Es decir, no se logra la fascinación típica en este género. Así, aunque las heroínas o protagonistas de la novela parecen ser encantadoras no logran calar hondo en el lector. Quizá es lo que se esperaba. E ese sentido perdimos mucho ante la impasibilidad de Carlos, el protagonista principal.
 
Los pocos párrafos dedicados por necesidad de la narración a la rutina maquilera de los empleados administrativos y al momento culminante de un despido son formidables. (En la página 130 puede encontrarse uno de esos momentos.) Muchos juarenses se podrán ver en ese espejo. La atención al tema es breve porque la estructura de la novela, creo yo, así lo requería: pero es muy bueno.
Concluyo: La novela es excelente en tanto el personaje principal somos o podemos ser todos y su manera de aproximarse a la realidad es en mucho la que asumimos la mayoría: Testigos únicamente y protagonistas pasivos. Victimas en muchísimos casos. Insensibles también. Expresión intimista narrada con un estilo lucido y limpio. Es un documento que se instala en la memoria literaria de nuestro tiempo.

Juárez Whiskey. César Silva Márquez. Editorial Almadía. México. 2013. 156 pp.

Wednesday, June 11, 2014

La balada de los arcos dorados, este verano

Como no tengo mucho que hacer, va:


De los productores de Juárez Whiskey

ya viene

La balada de los arcos dorados

Summer 2014


http://syrupkids.com/shoutouts/?tag=mcdonalds-graffitti

El agente Pastrana se acerca

Jeje






Nota: título de la fotografía "Mcdonalds graffitti", arte callejero en Atenas, tomada de Syrup Kids (origen: http://syrupkids.com/shoutouts/?tag=mcdonalds-graffitti)

Thursday, June 5, 2014

Noticias de la noche. Kostas Jaritos

Petros Márkaris, 1995



[...]

-En esta sociedad capitalista, el conocimiento se paga o se roba. No hay más caminos.

[...]

Estoy sentado delante del televisor con una bolsa de plástico en el regazo. La bolsa contiene suvlaki con pita y todos los condimentos posibles, una hamburguesa con guarnición completa, un pincho variado -variadísimo- y papas fritas que entraron humeando en la bolsa y salen apelmazadas. Las despego con los dientes y me las como. No he traído plato, porque me gusta comer los suvlakis como un indigente. Así disfruto más. Si me viera Adrianí, me castigaría con una semana de interrupción de relaciones conyugales.

Nota: Márkaris a logrado un personaje entrañable, el detective Kostas Jaritos. Con una dosis suficiente de humor, Jaritos se mueve por Atenas tratando de aclarar dos asesinatos de mujeres. Si bien de pronto parece ser demasiado el enredo de la trama, hasta tocar los bordes del absurdo, uno no se cansa de saber qué más sucederá a continuación en esta entretenida novela. 100% recomendable.

Sunday, May 25, 2014

Joyland

Stephen King, 2013



Cogí el carrete, sintiendo el tirón de la cometa que, ahora viva, se elevaba sobre nosotros, cabeceando de un lado a otro en el azul del cielo. Annie recogió la urna y descendió con ella la pendiente arenosa. Supongo que la vació al borde del océano, pero yo observaba la cometa, y en el momento en que vi una fina serpentina gris de ceniza que escapaba de ella, transportada por la brisa, dejé ir la cuerda. Observé cómo la cometa liberada subía, y subía. Mike habría querido ver qué altura alcanzaría antes de desaparecer, y yo también.
Yo también quería verlo.

Nota: Joyland al igual que otros libros de King, como Colorado Kid y Corazones en la Atlántida, está lejos de ser una novela de terror, aunque esta tiene algunas salpicaduras de fantasma y clarividentes. Devin Jones nos relata el 1973 que vivió en Carolina del Norte, mientras trabajaba en una feria. Casi una novela de detectives, Joyland la considero más drama que otra cosa. La vida de este muchacho de 21 años que ese años específico hizo y pasó de todo. Recomendable, of course.

Colorado Kid

Stephen King, 2005



Lo que más le gustaba a Stephanie del Weekly Islander, lo que la embelesaba aun después de pasar tres meses dedicada de forma casi exclusiva a redactar anuncios, era que en las tardes despejadas, bastaba con alejarse seis pasos de la mesa para disfrutar de una panorámica espectacular de la costa de Maine. Bastaba con salir al porche sombreado que daba al canal y ocupaba toda la longitud del edificio con aspecto de granero que albergaba la redacción del Islander.

Nota: una novela extraña, donde indagar más significa tan solo descubrir más misterios del pobre Colorado Kid. Recomendable, tan solo por el mismo hecho de leer al King lejano del terror, fantasmas y poseídos.

Monday, May 19, 2014

parte de mi vida musical :(



Roberto Romero me invitó a participar en la sección llamada "La música que soy" (p. 62) de la revista Acidconga. Número 25, mayo 2014. Esto fue lo que dije

Canciones para un soundtrack interminable
 Alguna vez me preguntaron si podría vivir sin música y mi respuesta fue un lacónico no. La música es parte de mi vida. Un ejemplo: por Rodrigo, mi hijo, aún escucho las canciones de Cri crí y, como hace tantos años, me conmueve “La muñeca fea”.  Y sólo menciono un ejemplo porque, para empezar, antes de ser escritor, me veía como músico.
De niño pensaba formar un grupo estilo Parchis con algunos vecinos. Ellos fueron mis ídolos de infancia y por algún tiempo coleccioné sus cómics (aún tengo uno de los primeros números guardado por ahí) y estuve enamorado de Yolanda, que tantos años después me enteré de que vive en México.
 Recuerdo muy bien una mañana de sexto de primaria en la cual, en medio de un concurso y con el director de la escuela como jurado, canté “Pedro Navaja” con un compañero. Aunque mi pareja se rajó a los pocos minutos, al director le gustó mi interpretación y pasé a la siguiente ronda. El concurso, según nos dijeron después los maestros, era para participar en el programa Juguemos a cantar. De la primera fase no pasé; mi voz nunca ha sido afinada.
En mi adolescencia conocí a Soda Stereo y Caifanes y The Doors y la vida entonces no fue la misma; siguieron Pink Floyd y Led Zepellin, y junto con ellos las estaciones de radio de El Paso, Texas, como la KLAQ, 95.5, y The Fox, 92.3, y NPR, estación pública que por las mañanas toca jazz. Luego fueron las cantinas y Los Panchos seguidos de Pérez Prado y María Victoria y Simon and Garfunkel.
A los 16 años, en el taller de literatura del INBA de Ciudad Juárez ¾al cual ingresé con la convicción de escribir canciones de rock estilo Soda Stereo y Caifanes¾ conocí a Edgar Rincón Luna y meses después, junto con un amigo llamado Jorge Chávez Ramírez, formamos un grupo llamado, entre otros nombres, 50% de descuento. Desafortunadamente nunca despegó nuestra carrera musical.
Mi primer poemario, Abcdario (Tierra Adentro, 2000 y 2006), se publicó cuando cumplí los 26 años. En el 2005 publiqué Si fueras en mi sangre un baile de botellas (ESN-Nod, 2005) y ese fue otro intento de retomar de alguna manera la música. A mi gusto, el poemario es un doble LP, y hasta un poema de Jazz está incluido.
Entonces vino la narrativa y la obsesión de la música se hizo más clara en mi trabajo. Pasé mi infancia escuchando a Javier Solís y Cuco Sánchez entre otros. Recuerdo los viajes que hacía junto con mis padres y hermana desde Ciudad Juárez a San Luis Potosí cada verano, la música que nos acompañaba mientras dormitaba en medio de esa nada inmensa que era la Panamericana. En cierto momento del recorrido, cuando Marco Antonio Muñiz cantaba “Adelante”, la carretera y sus páramos oscuros de un lado y otro se hacían menos tediosos. Janis Joplin y Astrud Gilberto aparecen en Una isla sin mar (Mondadori 2009); en Juárez Whiskey (Almadía, 2013) hablo de Javier Solis y retomo a Janis.
Ahora, por un amigo obsesionado con la música que se hace en el mundo conozco grupos y cantantes muy diversos. Pero a mí me gusta el rock más que otro género. Tuve mi tiempo para escuchar a Beethoven y Mozart y Chopin, me encantan Revueltas y Stravinsky, lo que me llena es la música oscura y extraña, algunos discos que tiene Kronos Quartet como Black Angels por mencionar alguno, pero la versatilidad del rock es lo mío. Digamos que escucho algunas canciones de grupos nuevos como Bon Iver o Fleet Foxes o Swan o Apparat, y regreso de pronto a Procol Harum y Porcupine Tree. A veces escucho a Bohren and der Club of Gore y su disco Sunset Mission. Y todos estos grupos me han ayudado a escribir cuentos y capítulos de novelas y algún que otro poema.
Cuando viajo cargo mi celular con 100 canciones que son alrededor de siete horas de música y de alguna manera es parte del Soundtrack de mi vida y me pregunto quién no tiene al menos parte del Soundtrack de su vida resuelto, quizá la última canción o canciones que corran junto con los créditos de la película cuando se dé el último suspiro y la pantalla se vuelva negra y los nombres de todos los que nos acompañaron avancen desde los nombres de los padres y los primeros amigos, las novias y las amantes y los maestros y el vecino de la esquina y el doctor que te operó las anginas y los que en alguna riña te rompieron la nariz y te mandaron al hospital y el crew de sonido y el de catering y la unidad de primeros auxilios, todos sus nombres en una interminable hilera con la música que los acompaña hasta dar con el símbolo de Copyright, el año y la palabra Technicolor encerrada en un cuadrado blanco.
Si me preguntaran las canciones, álbumes y obras musicales que hasta el día de hoy considero imprescindibles en mi vida, aparte de los ya mencionados, agrego El Requiem de Mozart y los Nocturnos de Chopin, y esto me recuerda una plática que tuve con un gran amigo muy borracho y filósofo. En una fiesta, alrededor de la medianoche, comenzamos a platicar sobre el compositor polaco y, en un vaivén sobre cuáles de sus piezas nos gustaban, le dije que si pudiéramos comparar cortes de carne con los compositores Chopin sería un Rib Eye mientras que Beethoven un New York. Mi amigo sonrió y coincidió conmigo. Quizá también Chopin sería un perfume para mujer y Beethoven una loción para hombre, agregué y mi amigo bebió de su vodka, miró al cielo nublado y dijo “tienes razón, tienes razón”.  Y entonces brindamos. Sólo faltaba saber qué corte de carne sería Mozart.

Una isla sin mar, de nuez,

esto me gusta.

En Letroactivos apareció esta nota donde se habla de Una isla sin mar.

Para leer la nota desde el origen, dar click aquí



Ciudad Juárez, Chihuahua: Una isla sin mar, de César Silva Márquez
El norte del país siempre me ha parecido un lugar inhóspito, seco y magnífico. Me sorprende todavía que haya ciudades en medio de desiertos y grandísimas extensiones de tierra seca: estas características les dan un barniz único. Por culpa de hechos tanto desafortunados como lamentables ha crecido la idea general de que Juárez es una ciudad de muerte y oscuridad; un pedazo de tierra abandonado por Dios y por el resto del país. Pero esta idea no hace más que alejarnos de la realidad. En Una isla sin mar observamos desde adentro a una ciudad viva, enmarcada de esa melancolía que solo puede haber en la línea donde termina la idea de «México».


Tuesday, April 29, 2014

Para Kodama

"I'm afraid. I'm afraid, Dave. Dave, my mind is going. I can feel it. I can feel it" Borges

Thursday, April 17, 2014

Mis rincones oscuros



James Ellroy, 1986

1
La encontraron unos chicos.
Eran jugadores de la liga Babe Ruth, que habían salido a lanzar unas cuantas bolas. Tres entrenadores adultos caminaban detrás de ellos.
Los chicos vieron un bulto en la franja de hiedra que llegaba hasta el bordillo. Los hombres vieron unas perlas en la acera. Se produjo un ligero sobresalto telepático.

Nota. James Ellroy narra con detalle las peripecias que vivió toda su vida para dar con el asesino de su madre. Un caso sin resolver llevado con magistral mano. Recomendable.

Luz de seguridad



Shannon Burke, 2004

1
La mujer se asomó desde lo alto de la escalera y nos izo señas para que nos apresuráramos. Burnett, que no tenía intención de darse prisa por nadie, siguió subiendo al mismo paso indolente. La encontramos en el primer piso junto al umbral de la puerta abierta. Tras ella había una habitación vacía: paredes blancas, telas de lona dobladas, un rodillo seco y botes apilados. Me vino el olor a pintura

Nota, Shannon Burke contruye una gran novela entre thriller y drama bastante bien ejecutada. la vida de un paramédico fotógrafo al borde del abismo siempre, novio de una mujer con VIH. Casi tan incorrectamente político como Eduardo Antonio Parra. Novela 100% recomendable, claro que sí.

Debería haberme quedado en casa



Horace McCoy, 2010

Sentado, sentado, sentado; había estado sentado desde que volví del tribunal. Estaba solo, asustado y sin amigos en la ciudad más terrorífica del mundo. POr la ventana, veía la maltrecha palmera que había en mitad del patio. Pensaba en Mona, Mona, Mona. Me preguntaba qué iba a hacer sin ella, no podía pensar en nada más: "¿Qué voy a hacer sin ti?". Y de repente cayó la noche, negra (no hubo ni púrpura, ni rosa, ni malva), profunda y oscura; me levanté y salí a pasear sin destino, simplemente para salir de la casa en la que vivía con Mona.

Nota: Novela que nos muestra los bajos mundos de Hollywood, el poder y la necesidad de sobresalir, a como de lugar, hacerse famoso, a costa de, es el hilo que mantiene esta novela siempre veloz en las manos. El precio del sueño americano, siempre es muy alto. Aunque Akal considera esta novela como "negra", yo no lo comparto. Pero eso sí, la recomiendo bastante.

Música de callejón



George Pelecanos, 2003

I

Las cadenas que mantenían unidas las muñecas de Granville Oliver arañaron el tablero cubierto de cicatrices de la mesa que tenía delante. también llevaba grilletes en los tobillos. Los hombros y el pecho de Oliver hinchaban el moo de color naranja que vestía desde hacía medio año. Sus ojos, casi dorados cuando Strange lo había conocido, eran ahora de color café con leche, apagados a la luz artificial de la sala de visitas de la Penitenciaría de Washington.


Nota. George Pelecanos nos entrega un thriller, veloz. quizá un tanto predecible y quizá un poco moralino, por el asunto del uso de las armas, el mismo personaje principal, Strange, las detesta. Sin embargo la recreación del bajo mundo en Washington es interesante y al final, el héroe es una especie de antihéroe que se agradece. Recomendable.

Los años de peregrinación del chico sin color



Haruki Murakami, 2013

Desde el mes de julio del segundo curso de carrera hasta enero del año siguiente, Tsukuru Tazaki vivió pensando en morir. Entretanto, cumplió 20 años, pero esa muesca en el tiempo no significó nada para él. Durante esos meses, la idea de acabar co su vida le parecía de lo más natural y legítima.

Nota: Murakami regresa con Los años de peregrinación... a las vidas cotidianas que lo acercaron a mí. Prefiero leer sobre ingenieros o diseñadores que trenes que leer sobre unicornios y cosas un tanto fantásticas que no me atraen. Los años de peregrinación... es una novela que bien pudiera ser repetitiva, de alguna manera el personaje sin nombre de Baila baila baila (el mismo de La caza del carnero...), sin embargo, eso mismo es lo que me atrae, las obsesiones de autor llevados por distintos derroteros de la vida cotidiana, con algunos momentos tremendos. La vida de todos nosotros está aquí, y eso me agrada y por eso mismo recomiendo.

Demasiada felicidad



Alice Murno, 2009

Ficción

I

Lo mejor del invierno era volver a casa en el coche, después de todo el día dando clases de música en los colegios de Rough River. Ya había oscurecido, y en la parte alta del pueblo quizá estaba nevando mientras la lluvia azotaba el coche por la carretera de la costa. Joyce dejó atrás los límites del pueblo y se internó en le bosque, y aunque era un bosque de verdad, con grandes abetos de Douglas y cedros cada 50 metros más o menos había una casa habitada...

Nota: gran libro, y en verdad una maestra del cuento, en Demasaida Felicidad, excepto por un sólo cuento que no me atrajo, el libro es una verdadera joya. Hostorias abismadas, historias increíbles y llenas de personajes que casi uno puede oler y tocar. 100 % recomendable.

Wednesday, April 2, 2014

Pasajeros con destino Literario

En el Péndulo de la Roma, este 8 de abril, a las 19:30 hrs.

Con Tedi López Mills, Fernanda Melchor, Eusebio Ruvalcaba, Rodrigo Flores Sánchez, César Silva Márquez. Modera Guillermo Quijas. AJUA




Monday, March 31, 2014

un nuevo blog... de Josué Sánchez

Sí, a estas alturas del partido comienza un nuevo blog, un mal título para hablar de libros, pero bueno, qué le vamos a hacer.

AQUÍ la dirección, por si les interesa.

Así el futbol.


Tuesday, February 25, 2014

Jesús Vargas habla sobre 3 novelas norteñas

En Facebook existe un espacio llamado La fragua de los tiempos, el autor es el historiador y catedrático Jesús Vargas Valdés.

En esta Fragua habla sobre tres novelas juarenses, entre ellas Juárez Whiskey, va el teso íntegro, si tuvieran acceso a FaceBook encontraría el texto ahí mero.

La Fragua de los Tiempos, domingo 16 de febrero de 2014. N° 1043

February 14, 2014 at 6:31pm
Escritores de ciudad Juárez.
Jesús Vargas Valdés.

Mire: No es que la gente sea mala. Tampoco que el aire sea malo. Es tanta mierda. Yo conocí mucha mierda, créame. Una conoce mucha mierda. Los más mierda no somos usted o yo. Los más mierdas no son los narcos ni los malandros; esos qué: son como usted y como yo, pero más listos. Los mierda, los verdaderos mierda, son los políticos, los policías. Y de esos hay siempre puños y puños. Donde quiera se aparecen. Nomás están para sacarle a uno el jugo. Nomás están para vivir de los otros. A ciudad Juárez lo pudren los políticos porque Juárez, se lo digo de verdad, Juárez es noble, sí, sí, como dice Juan Gabriel: Juárez es noble. Los que no son nobles, son los pinches políticos. Puta bola de vividores, puta bola de corruptos. Si yo fuera Dios, óigame bien, acababa esa ciudad con lumbre, aunque me cargara a los justos. Sólo para cargarme a los políticos. Sólo para terminar con esas lacras. Así lo pienso; por algo no soy Dios.

                                                                                                         De la novela Música para perros (p.90)
                                                                                                                                       De Alejandro Páez.

Con cinco títulos publicados el año pasado, en diferentes editoriales: Alfaguara, Océano, Samsara, Almadía y Solar, la novela de ciudad Juárez se ha colocado a la vanguardia en nuestro estado, aunque no faltará quien se pregunte: ¿y eso qué?... y hasta podrá argumentar que cinco nuevas novelas no significan nada en el contexto nacional, donde cada año se cuentan por centenas. Sin embargo, por la calidad de cada una de estas novelas y porque en todo el estado son muy escasas las que se publican, considero que es un hecho inusitado que merece nuestra atención. Hasta me atrevería a sugerir que se trata de un movimiento literario porque no sólo comprende la novela, sino también el surgimiento de nuevos cuentistas y poetas.
¿Cuáles son las novelas y quiénes los autores?
1. Juárez Whiskey, de César Silva. 2. Música para perros, de Alejandro Páez. 3. La muerte de la tatuadora, de  Willivaldo Delgadillo. 4. Policía de ciudad Juárez, de Miguel Ángel Chávez Díaz de León. 5. Nuestra Señora de la Sangre, de Ricardo Vigueras.
Debo advertir que no tengo referencia de alguna otra novela publicada en este año, pero me gustaría mucho saber que hay otros títulos y otros autores, para leerlos y mencionarlos en esta página. Por lo pronto voy a publicar algunos comentarios de las primeras tres novelas, en el orden que las fui leyendo, anticipando que los que se hacen a la novela de Alejandro Páez, Música para perros, los escribió Flor García Rufino.

Uno. Juárez Whiskey, Editorial Almadía.
Autor: César Silva Márquez. Nació en 1974, en ciudad Juárez. Además de cinco poemarios, es autor de las novelas: Los cuervos (2006) y Una isla sin mar (2009). Actualmente vive en la ciudad de Xalapa.
El nombre de la novela: Juárez Whiskey, corresponde a uno de los referentes culturales de esta ciudad: la  bebida que se empezó a elaborar aquí en gran volumen a finales de la década de los años veintes y que se pasaba de contrabando hacia los Estados Unidos, donde encontraba un inagotable mercado debido a la Ley Seca. De diferentes maneras, el título nos remite a la relación de ciudad Juárez con El Paso y el resto de los Estados Unidos; a la intensa actividad nocturna que se desarrolló en esta ciudad en esos años; al origen y crecimiento de las mafias de contrabandistas que proliferaron en esta ciudad y al otro lado de la frontera.
El protagonista central de la novela es el ingeniero Carlos (a secas), de treinta años, empleado de una maquiladora donde se producen arneses para la industria automotriz de los Estados Unidos.
La novela se ubica en el año 2008, lo que irremediablemente lo lleva a tratar,  de manera intermitente, el ambiente de violencia que se vive en la ciudad. El estilo que César escoge para construir la novela es la narración en primera persona, casi todo el tiempo, como si Carlos estuviera ante un interlocutor atento y de toda su confianza, a quien le va contando algunos rasgos de su vida y su relación con las mujeres, remitiéndose, cada vez que lo considera oportuno, al paisaje, al ambiente de la ciudad. 
Carlos se mueve como pez en el agua en su medio laboral, pero ese es un tema al que no le atribuye importancia y casi lo deja fuera, solamente lo aborda cuando la crisis inmobiliaria de los Estados Unidos provocó de rebote el cierre de varias maquiladoras y él se vio en riesgo de quedar sin empleo.
A diferencia del común de los ingenieros de la maquiladora, Carlos es un lector asiduo y eso le ayuda a desenvolverse bien al momento de intentar una relación  amorosa. Es afecto al whisky Etiqueta Negra y a escuchar música, pero en esto también es atípico, pues así como escucha y se emociona con el jazz o con Pink Floyd, también le gustan las canciones de Javier Solís.
El hilo conductor son las mujeres, que es igual a decir los fracasos o abandonos que marcan la constante de la novela y de la vida de Carlos durante los cuatro años anteriores al 2008. El recorrido se inicia con  Rocío, quien lo abandona para irse a vivir a los Estados Unidos. De ahí en adelante lo acompañaremos, a través de “sus mujeres”, hasta el último intento, donde el autor deja que el lector construya un final que tal vez nos parezca previsible.
Juárez Whiskey es una  novela urbana que nos jala desde el principio por la credibilidad de los personajes, la naturalidad de las situaciones y el ambiente en que se van construyendo las relaciones amorosas y sus frustraciones. En las últimas líneas queda  la sensación de que la historia no ha terminado, que tal vez Carlos llegará al mismo punto de partida y nos quedamos pensando en los cuestionamientos y las reflexiones que él no se hizo y que no quiso compartir con nosotros... sus leales interlocutores.

Dos. Música para perros, Editorial Alfaguara.
Autor: Alejandro Páez, nació en ciudad Juárez el año 1968. Pertenece a una familia de periodistas y él mismo se ha destacado, desde muy joven, en el oficio. Fue subdirector editorial de El Universal, y subdirector fundador de la revista Día Siete, que tuvo continuidad durante once años. Editor en Reforma, El Economista y otros medios. Actualmente es director del contenido del portal www.sinembargo.mx.
Música para perros es una historia situada en el norte mexicano, en la frontera de ciudad Juárez y en la sierra de Chihuahua, con personajes simples y familiares para los que somos de estas tierras, en los cuales podemos apreciar a  la vez la más brutal animalidad y la más conmovedora humanidad.
Un niño perdido en la sierra, convertido en un animal silvestre intentando sobrevivir, llega a un rancho y se integra a la jauría de perros que resguardan la finca, alimentándose con ellos del mismo plato, hasta que la vieja y solitaria cocinera lo recoge y le ofrece su ternura, criándolo con su sabiduría de mujer serrana.
En su ignorancia y comportamiento animal, el niño se maravilla y conmueve con el sonido de una flauta, convirtiéndose ésta en el lazo que le permite recuperar el lenguaje.
Flor, una joven pueblerina a la que como a muchas, la necesidad la ha llevado a vivir como una mujer pública, desea extender su horizonte y emigrar a Juárez, “la gran ciudad con oportunidades para todos”, que  se transforma después en un lastre que no le permite disfrutar del amor.
Ambos personajes, el niño y la flor, se encuentran fugazmente sin saber cuán ligados están sus destinos.
El libro contiene un sinfín de elementos que resultan entrañables y característicos de las tierras norteñas: olores y sabores; el cortante frío y el sofocante calor; el acento y la forma de hablar de la gente de distintos pueblos; la maravillosa sabiduría popular y los remedios naturales; la perversidad y la inocencia.
Dejándonos al final una sobrecogedora sensación y cuando aún estamos saboreando los rasgos y actitudes de sus personajes y adentrándonos en la reflexión de las situaciones y del comportamiento humano, el autor nos detalla que esta novela forma parte de una trilogía que empieza con Corazón de Kaláshnikov, sigue con El reino de las moscas y culmina con Música para perros, despertándonos la inquietud por conseguir las otras dos obras y seguir disfrutando del estilo y las historias creadas por la imaginación, la percepción y las vivencias de Alejandro Páez Varela.

Era mediodía cuando escucharon un sonido extraño.  Se agazaparon para no ser vistos (los perros le seguían cada paso) y desde la maleza amarilla vieron a cuatro niños caminar por el costado del asfalto. Uno de ellos llevaba una flauta dulce barroca de plástico, de las que se usan para la instrucción de música en las escuelas primarias. Su sonido, que nunca antes habían escuchado, los despertó.
El niño tocaba notas al azar y sin metro, sin melodía.  Pero al muchacho le pareció tan hermoso que se puso a llorar, y los perros comenzaron a aullar sentados sobre sus patas traseras.
Regresó corriendo a la cocina de la casa principal y se abrazó a las enaguas de la vieja.  Ella dijo:
—¿Qué tienes?
Él, que para entonces no hablaba una palabra, la miraba con los ojos llenos de lágrimas.
—¿Qué tienes? –le insistió–. No puedo saber qué tienes si no me lo dices.
La vieja estaba decidida a presionarle para que hablara.  Ese niño, lleno de cicatrices viejas y callos hasta en las nalgas, no lloraba nunca aunque se cayera del techo de un árbol. El “qué tienes” era, en realidad, una incitación, un “habla ya, de una vez por todas”.

Tres. La muerte de la tatuadora.
Autor: Willivaldo Delgadillo, originario de ciudad Juárez, donde ha participado en diversos movimientos culturales autogestivos. Autor de la novela La virgen del Barrio Árabe (Plaza & Janes 1997) y La mirada desenterrada (2000).
Responsable en 1993-1995, del área de literatura en el Comité Técnico del Instituto Chihuahuense de la Cultura.
De 2004 a 2012, participó en los movimientos ciudadanos que reclamaron justicia para ciudad Juárez.   
La muerte de la tatuadora, es una novela que tiene como escenario el Barrio Árabe, equivalente a ciudad Juárez en los tiempos de Felipe Calderón. Se trata de una ficción de principio a fin, donde personajes y acontecimientos nos van remitiendo a los momentos más dramáticos de aquella guerra que todavía no se acaba de comprender y mucho menos asimilar. La representación de la violencia y sus efectos de terror aparecen esporádicamente en la novela, pero en clave, como una serie de acertijos que el lector tiene que ir descubriendo. 
En el centro de la historia intervienen tres personajes: La tatuadora, Ruanna Gaela, el capellán tatuado, especie de chamán que posee poderes de sanación, y Misraelí, aprendiz de la tatuadora, amante, a la vez del capellán. Alrededor de estos tres personajes van apareciendo los demás protagonistas, todos representan de diferentes maneras a personajes reales de una sociedad subterránea que se rige por código de valores en el que se mezclan la superchería, la magia, la lealtad y el desprecio a la muerte.
La novela empieza con un sueño premonitorio del capellán que, después comprendió, era el anuncio de la muerte de Ruanna, la tatuadora. Floriana, la mesera del café, le dio la noticia, y él emprendió un largo recorrido hacia la casa de Ruanna, pero no sólo para llegar ahí, sino para buscar los pasos que ella había dejado por las calles del Barrio Árabe.  
Anticipándose a la muerte, la mujer tatuada había decidido escribir un libro con sus memorias y las experiencias con el cuerpo y sus símbolos. Advierte el autor que estas memorias no tenían una motivación social, sino más bien el placer que se había apoderado de su oficio, la necesidad de experimentar sobre otras superficies lo que ya había ejercido sobre la piel.

Por el refinamiento de la prosa y, la hermosa caligrafía de sus escritos, empezaron a conformar un volumen de lirismo autobiográfico que nunca tuvo nombre, pero que más tarde fue conocido como Ars Tatu. Los aprendices de tatuadores lo leyeron como manual iniciático, y sus adeptos como libro sagrado (...) fue de mano en mano en los círculos de la subterránea vida artística del Barrio Árabe. Sus escritos fueron decisivos para conferir al tatuaje en estatus de arte. Mientras tanto, su práctica cundió como una forma de identificación comunitaria, como la enigmática voz que otorgaba discretos pero eficaces poderes.

El capellán es el que conduce la trama, el que se mueve a lo largo de la novela. Un  hombre de gran poder y respeto que interviene en todos los medios sin entrar en conflicto y sin sentirse amenazado por la violencia que se ha apoderado del barrio.
Gracias a su poder y sus nexos con los hombres de la guerra, le toca estar en el lecho de muerte, confiesa y ayuda a bien morir a uno de los hombres de más poder: Farragán: “el jefe paramilitar más sanguinario, el mismo que había encabezado la quema de pueblos y vecindarios enteros”, cuya muerte provoca el incendio en la zona de los Bazares y la destrucción de las figuras de mármol levantadas en una de las plazas.
Pero, a final de cuentas, el capellán, con todo y su poder de ubicuidad, sólo es una pieza más que gira en torno a Ruanna Gaela, que igual podría ser llamada la escribidora que reúne en su obra Ars tatu, la memoria colectiva, las marcas que ha dejado una guerra infame que se ensañó con la gente más desprotegida del Barrio Árabe.
Esfuerzo inmenso el de Willivaldo, emprender la reconstrucción de la historia reciente de ciudad Juárez, usando los recursos que ofrece la ficción y el simbolismo, acercando al lector al uso de un lenguaje codificado que tenemos que ir  descifrando paso a paso, porque en esta novela se juega mucho y muy creativamente con los símbolos.

La Fragua de los Tiempos, domingo 23 de febrero de 2014. N° 1044

February 21, 2014 at 7:15pm
Escritores de ciudad Juárez.
Jesús Vargas Valdés.

Con esta “Fragua” se cumple mi compromiso de presentar los datos generales de las cinco novelas que se publicaron el año pasado en ciudad Juárez; pero antes de presentar los libros de Chávez y Vigueras, considero pertinente hacer algunos comentarios, empezando con dos preguntas que me han estado rondando:
¿Cuántos chihuahuenses se han enterado de la existencia de estos escritores?
¿Cuántos chihuahuenses han leído alguna de las novelas?
Puedo aventurarme a señalar que en la ciudad de Chihuahua no llegan a diez personas que hayan leído las cinco novelas, y lo digo porque, al azar y de manera espontánea, he preguntado a varias personas, amigos o conocidos que son asiduos lectores o que están estrechamente vinculados a la literatura, y casi todos me han respondido negativamente. Algunos me han asegurado que conocen a los autores por trabajos anteriores, pero de estas novelas casi no se sabe nada.
Me imagino que en ciudad Juárez es diferente, pues allá los autores son reconocidos, tienen muchos amigos, algunos son maestros o lo han sido; pero además tengo la información de que las cinco novelas se han presentado y comentado formalmente. Entonces debo partir del supuesto de que allá sí se han difundido estos libros.
¿Por qué en Chihuahua no son reconocidos?
Lamentablemente en la capital del estado se desconoce a casi todos los escritores locales, no solamente a los que he mencionado. Voy a intentar una explicación: para empezar, ninguno de los medios de difusión: ni los diarios, ni las estaciones de radio, mucho menos la televisión, se ocupa de las actividades culturales. Ya lo he señalado en ocasiones anteriores, para estos comerciantes de la “información” la actividad cultural no deja dinero, solo representa pérdidas en todos sentidos.
Pero no es todo, tal pareciera que los profesores de literatura en los bachilleratos no están enterados de que hay escritores y novelas chihuahuenses. Nadie se ha preocupado por  recomendarles a ellos que  busquen y lean lo más cercano. Me consta que a los jóvenes se les encarga como tarea la lectura de  autores extranjeros como Herman Hesse, Aldous Huxley, y autores nacionales como Carlos Fuentes o Elena Poniatowska. Ahora que murió José Emilio Pacheco se pusieron de moda sus libros emblemáticos: El principio del placer y Las batallas en el desierto.
En la Facultad de Filosofía de la uach, los profesores tampoco se interesan por los autores locales, y es que si ellos no empiezan por conocerlos será imposible que se los comenten y encarguen a sus alumnos.
¿Qué decir del ichicult y de su Feria del Libro anual?
El panorama es muy adverso en la literatura regional, desgraciadamente todo está en contra y tenemos que lamentarlo, porque libros se producen muchos cada año pero no hay manera de cosechar y aprovechar el esfuerzo de los autores.
Ahora sí.

Policía de ciudad Juárez.
Reseña de Mario Lugo.
Policía de ciudad Juárez. Rescata lo imposible de reivindicar. Su método es crear un personaje inofensivo dentro del mundo siniestro de un gremio siempre cuestionado, temido y tantas veces odiado, el gremio policíaco. También rescata una suerte de belleza y sentimientos de ternura por una ciudad que aparentemente se recorre de manera sencilla y en unas cuantas páginas. Así nace un nuevo personaje que puede ser legendario en un género narrativo exclusivo para estrategas literarios: el policíaco. No tenemos muchos en México, pero los que tenemos son de lo mejor y todo parece indicar que Miguel Ángel Chávez se suma con esta novela a ese grupo selecto.
El personaje principal, el agente Pablo Faraón González, por apodo y ocupación, el Amarillo, está concebido con claridad y contundencia. Entra a la imaginación del lector, en este caso, como Pablo por su casa. Es astuto, cauteloso, caballeroso, si no, que lo diga su compañera y pareja de trabajo y sobre todo, cachondo amor, Ruth Romo. También es considerado por el Atoto, cabecilla de una banda de narcotraficantes, ni de arriba ni de abajo, como “(…) un chota, un policía derecho, de los pocos que hay y en ti se puede confiar”. La ocupación de la Brigada Listón, es la tan vituperada tarea por los pobladores citadinos, de poner el listón amarillo en las escenas del crimen que tan solicitada estuvo en los años del terror en ciudad Juárez. Actividad que en el mejor de los casos, causaba sonrisas de ironía por inútil a los ojos de los espectadores. “Nada más para eso sirven”, se comentaba con frecuencia. “En lugar de perseguir, nomás llegan a hacerse bola y a poner sus mugreros de cinta, como si con eso resolvieran algo.” En su novela, como dije arriba, el autor rescata esa ocupación como determinante para dar seguimiento a una trama muy bien urdida. Plena de acción y folklore citadino. Verdadero tour forzado por las calles de la ciudad y sus lugares más memorables. Como era de esperarse, el texto tiene la dosis necesaria de ejecutados, descabezados y de algún comandante colgado “como Yoyo” (P. 58), nos hace ver el personaje. El Amarillo es un tipo rico en características presentadas con insistencia. Es un goloso y fanático del huitlacoche, entre otras cosas. El huitlacoche es un pivote y funciona como remate, celebración o refugio para los avatares del agente Pablo Faraón y su acompañante. Yo reprocharía sólo la sustitución de La Línea por La Regla; y el Chapo por el Chavo Gaitán. Aunque quizá deba entenderse como una constatación del carácter fantasioso del relato. Quién sabe. A mí me parece que perturba e impone una barrera que le daría más relieve a la historia si no estuviera ahí.
Aunque la novela se mueve en torno a pocos personajes, la referencia a muchos otros enriquece y le da movilidad, en muchos casos trepidante. Es una novela excelente. El autor se esfuerza por imponer algunos chispazos líricos: “Ahí me paré y vi los reflejos de la luna que caían sobre el vitral; Ruth tenía razón, no me había fijado, la luna llena se quería meter a la casa.” (P. 89.)
Como las buenas novelas policíacas, deja al lector con el deseo de saber qué sigue y lo deja expectante por nuevas aventuras, no sólo de su personaje principal, sino de otros personajes que muestran estupenda madera para trabajarse.
El retrato de su ciudad y su tragedia, sin melodramas y con un realismo puntual, es memorable. Digno de alabanza es el sentido del humor, tan escaso en nuestras letras. La sensualidad de Ruth y el tiempo de espera a que somete Miguel Ángel al lector, hasta que se realiza el sueño del personaje principal, es una delicia. Ante la desgracia y la tragedia, un paréntesis para tener una visión rápida y llena de afecto a ciudad Juárez y su gente. Hay que leerla. Es divertida y escrita con una sencillez sorprendente. Esperamos más historias del oficial de policía Pablo Faraón González, el Amarillo.

Nuestra Señora de la Sangre.
Por Jesús Vargas Valdés.
Tres mujeres persiguiendo su destino: las dos primeras buscando la manera  de  cerrar heridas, recorriendo el tiempo y la vida al revés en busca de uno de los eslabones perdidos de su vida. La tercera, evadiéndose de la realidad en el momento de hacerse mujer, porque no le había sabido cumplir a su padre, un magnate poderoso y respetado por la autoridad.
Uno.- La cierva altiva, hermosa cuarentona de nombre Enriqueta Saldívar, que hace un gran salto por encima del mar, desde Calombra, ciudad fronteriza del norte de México,  hasta una isla del Caribe, donde le han dicho que vive su padre, al que no ha visto nunca, joven guerrillero de nombre Abdul, quien había huido de Calombra nueve meses antes de que ella naciera.
Dos.- Sonia Valero, bella morena amulatada, originaria de un rancho cercano a la gran ciudad de su destino.
Obsesionada por la mala suerte que le había dado el “tres” en la vida, llega desde las alturas al final del último viaje que termina en un edificio azul donde hay tres salas, con tres sillones cada una, y en la sala número tres se mira ella misma, envuelta en un precioso vestido de novia que no recordaba haberse puesto. Sobre el ataúd, una solitaria corona donde se había escrito: “Por la paz eterna de Sonia Valera”; estaba muerta.
El verdadero viaje de Sonia había empezado muchos años atrás, cuando sólo tenía unos meses de casada y su joven marido la había golpeado, vilipendiado y proscrito del rancho, quedándose él con la niña y advirtiéndole que solo podría recuperarla si regresaba con mucho dinero.
Sonia tenía entonces menos de veinte años, y el único rumbo que se le puso enfrente después de los golpes fue el de Puntaloba, a donde llegó en condiciones lamentables, empezando a trabajar por la comida, hasta que una mujer “piadosa” le abrió las puertas de un prostíbulo disfrazado, cumpliéndose así la premonición que desde tiempos lejanos la abuela le había repetido cada vez que le preguntaba por la ciudad: “niña, las que se marchan a la ciudad son todas putas.”
Tres.- Nictímene se pierde el mismo día en que había iniciado su reinado de mujer burguesa. Desde los brazos complacientes y amorosos de su padre, uno de los hombres más ricos, se había despedido de la niñez en la fiesta de sus quince años. Esa noche se había mostrado esplendorosamente bella ante la sociedad más burguesa de Nuestra Señora de la Sangre, y a nadie le hubiera pasado por la mente que horas después desaparecería sin dejar huella.
El capitán Adán Nebreida, Caballo Ciego, responsable de la policía y amigo personal del padre de la muchacha, ordena a todos sus hombres que salgan a buscar cualquier pista, advirtiéndoles que no quiere respuestas sino resultados.
Al frente de la investigación queda el agente Lucas Bauer, el Ratón, quien busca y logra llegar al mero jefe de jefes, el conciliador de todas las mafias; y éste, a regañadientes, lo atiende asegurándole que no hay secuestro ni acción de parte de la gente organizada.
Antes de llegar al encuentro de Nictímane, el autor tiene la oportunidad de desplegar su imaginación para mostrar ante el lector la forma de actuar de la policía cuando se trata de sacar información a base de la tortura y, por otra parte, la forma en que las mafias controlan las actividades prohibidas desde el lado oscuro de Nuestra Señora de la Sangre.
Cuando pareciera que ya todo ha terminado, después de quedar resuelto el acertijo de la desaparición de Nictímene, el autor se extiende en casi veinte páginas más,  hace un sesgo y nos conduce al otro final de la historia: al infierno interior de un policía degradado en su humanidad: Lucas Bauer, el Ratón, que había seguido el rumbo de cada una de las tres historias y solo al final vamos a enterarnos por qué se le había asignado una presencia tan importante, convirtiéndose por obra del autor, en el personaje central de su novela.

Colofón.
A las dos de la tarde del jueves 20 de febrero, pasé la última página de Nuestra Señora de la Sangre cerrando en ese momento el ciclo de lectura que había iniciado cuatro semanas antes y que me había llevado por los diversos derroteros literarios que habían marcado estos cinco escritores de ciudad Juárez.
La experiencia de la lectura fue placentera, pero también provocadora. Al final ha quedado muy en alto el nombre y la calidad de estos autores. Puedo asegurar que el tramo que le espera a cada uno es largo, obviamente no termina aquí, cada uno de ellos tiene mucho camino por andar y mucho que dar a las letras regionales y nacionales.
Tengo que reconocer que esta experiencia de lectura llegó inesperadamente, sin buscarla. Primero fue el encuentro con Alejandro Páez en la Feria del Zócalo, el mismo día y la misma hora en que él presentaba su libro: Música para perros y nosotros, la biografía de Nellie Campobello. Después, por medio de Gerardo, mi hijo, recibí el libro de César casi al mismo tiempo que Willivaldo me hacía llegar el suyo. Durante varias semanas estos tres libros se quedaron encima de mi mesa de trabajo, hasta que un día empecé a leer Juárez whiskey, para no parar hasta terminar los tres y conseguir los otros dos.
Una vez más, los escritores se han adelantado a la historia, rebasando al mismo tiempo las ambigüedades del discurso oficial. Como ya lo había mencionado antes, en la obra de César Silva y de Alejandro Páez no está muy presente la tragedia de la guerra, sin embargo en ambas se respira ese ambiente de desesperanza y pesimismo que dejaron esos años de abusos e infamias.
En las otras tres es más explicita esta presencia y sus efectos sociales. Al  final queda la sensación de que algo se está desgranando, de que no todo es impunidad y oscuridad; queda la certeza de que es posible, a través de la literatura, desentrañar los misterios, de curar las heridas sociales y poner a cada quien en su lugar.
La secuela del policía Lucas Bauer, nos enseña el interior de estos personajes turbios que hacen del horror y el terror su oficio. No está descubriéndonos el Ratón nada de lo que no se haya hablado o escrito, pero la forma en que se presenta conduce a pensar que es verdad. Una vez más se comprueba que donde termina la realidad empieza la fantasía, y en este caso también es una forma de saber.
Moncada es el más alto en el concilio, el jefe de jefes, el conciliador. Su pasado es terrible: el más despiadado entre los asesinos, pero cuando acude a la cita con el Ratón,  en uno de los Mc Donald´s de El Paso, lo hace con su pequeña nietecita de la mano. Allí le explica al policía que la muchacha no ha sido secuestrada por ninguna de las bandas que participan en el concilio, y ahí están todos:

Cuando algún pendejo quiere subirse al carro sin pasar por el concilio, lo empapelamos. Los espontáneos dan mala fama, causan inquietud entre la población. A veces surge alguna banda. Nosotros la detectamos, averiguamos quiénes son los hijos de puta; cuando ya lo sabemos, soltamos toda la sopa al comisionado, y el comisionado al procurador. ¿Lo capta? (...) El concilio es un pacto social de cuya existencia sospechan muchos, pero conocen pocos (...). La Brigada de Secuestros depende solo de la Procuraduría, y la Procuraduría es la madre del concilio.