Thursday, October 28, 2010

Tan lejos de Dios (Poesía mexicana en la frontera norte)

Una nueva antología apareció en España. Tan lejos de Dios (Poesía mexicana en la frontera norte), compilación hecha por el poeta Uberto Stábile.


Reproduzco la introducción al libro y los poetas (que son bastantes) inlcuidos en este libro choncho de 400 páginas:

“... He buscado, más que a los poetas, aquellos poemas que vertieran luz sobre el propósito del libro, componer un gran mosaico del complejo e intenso mundo que rodea este territorio, en ocasiones salvaje y siempre extremo, auténtico paradigma de la globalización que padecemos. Estos poemas pueden leerse como un sólo y poliédrico paisaje, una mirada conjunta y plural sobre la turbadora, y nunca exacta, medida de las cosas, un territorio tan sublime como a veces cruel con sus pobladores. Es al mismo tiempo un testimonio de los paisajes humanos y físicos que lo dibujan, y una crónica íntima y emocional de cuantos hombres y mujeres transitan por sus encrucijadas.”
“... Tan lejos de Dios habla de las raíces indígenas, del mestizaje, del lejano y salvaje oeste, de la migración y la frontera, habla mucho del desierto y desde el desierto, habla de la familia, de los abuelos, de los ancestros y habla de las soledad de las ciudades, habla de la revolución y de la música de quienes la siguen creyendo, habla de la colonización de las costumbres y habla de la muerte pura y dura, de las maquiladoras y de las mujeres de Ciudad Juárez, habla de las mujeres en cualquier rincón de México, desde los infiernos domésticos a las trincheras públicas, habla del narcotráfico y de la corrupción que asola las ciudades, habla de armas y habla de amor, de una sociedad que día a día se reinventa para seguir viviendo, pero además, y sobre todo, nos habla de una poesía llena de fuerza y vitalidad, ese viento del norte que parece haber roto definitivamente y con voz propia el aislamiento al que parecía condenado.”
Autores antologados: Alejandra Peart, Alfredo Espinosa, Amaranta Caballero, Ángel Sánchez Gómez, Antonio Reyes Cortés, Armando Alanís Pulido, Arminé Arjona, Arnulfo Vigil, Bibiana Padilla, Buba Alarcón, Carlos Reyes Ávila, Carlos Velázquez, Carmen Ávila, César Silva Márquez, Claudia Berrueto, Claudia Luna Fuentes, Cristina Rascón Castro, Cristina Rivera Garza, Dante Salgado, Dolores Dorantes, Edgar Rincón Luna, Enrique Cortázar, Federico Corral Vallejo, Felipe Montes, Francisco J. Bustos, Gabriel Trujillo Muñoz, Gabriela Erandi Rico, Heriberto Yépez, Isabel Medrano, Ivonne Gómez Ledezma, Jaime Muñoz Vargas, Javier Acosta, Joel Plata, Johnnatan Curiel, Jorge Valdés Díaz-Vélez, José Ángel Leyva, José Chapa, José Eugenio Sánchez, José Vicente Anaya, Juan Armando Rojas Joo, Juan José Amador, Julián Herbert, Laura Jáuregui Murueta, Lucila Villa, Luis Cortes Bargalló, Luis Javier Alvarado, Luis Jorge Boone, Marco Antonio Huerta, Marco Antonio Jiménez, Margarito Cuéllar, Mariana Martínez Esténs, Mercedes Luna Fuentes, Miguel Ángel Chávez, Omar Bravo, Omar Pimienta, Óscar David López Cabello, Paty Blake, Raúl Acevedo Savín, Roberto Castillo, Rosina Conde, Sara Uribe, Sayak Valencia, Teresa Avedoy, Víctor Palomo."
Es esto todo

Saturday, October 23, 2010

Tuesday, October 5, 2010

La lista Granta

Y pues, como es el caso, toda lista tiene su pero...
Hace unos días, La revista Granta publicó su lista de mejores narradores en español menores de 35 años. A los que aparecen en la lista, felicidades (yo conozco a dos, personalmente)
Ahora, aquí está lo que dice Ignacio Echeverría en Cuartopoder.com

[...] de los 22 autores seleccionados, ocho son argentinos y siete españoles.
¿Qué ha pasado con los demás países? Es fácil explicárselo si se piensa que Isabel Hilton, de origen escocés, antaño corresponsal en Sudamérica, es sobre todo experta en… ¡historia y política chinas! Que Francisco Goldman, escritor estadounidense de madre guatemalteca, se ha mostrado siempre, como narrador y como cronista, mucho más atento a la realidad política que a la cultural, y sus conocimientos de primera mano se ciñen a Centroamérica, que sólo ha obtenido un representante en la lista, mejicano él (no hay ninguno cubano, ni salvadoreño, ni guatemalteco, ni nicaragüense, ni dominicano, ni costarricense, ni panameño, ni hondureño, ni portorriqueño, ni…).

Pero mejor hay que leer el artículo desde el principio.

NOTA:
Para aquellos que buscan la lista, leyendo el prólogo de Granta que aparece arriba, se puede encontrar, pero AQUI también podrán leerla.

Los elegidos (tomado de El País, el dos de octubre)

- Argentina: Oliverio Coelho, Federico Falco, Matías Néspolo, Andrés Neuman, Paola Oloixarac, Patricio Pron, Lucía Puenzo, Samanta Schweblin.
- España: Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Javier Montes, Elvira Navarro, Alberto Olmos, Sònia Hernández.
- Perú: Santiago Roncagliolo, Carlos Yushimito del Valle.
- Chile: Carlos Labbé, Alejandro Zambra.
- Bolivia: Rodrigo Hasbún.
- Colombia: Andrés Felipe Solano.
- México: Antonio Ortuño.
- Uruguay: Andrés Ressia Colino.

Thursday, September 23, 2010

Sueño profundo

Banana Yoshimoto, 1989

Esta noche también nieva. Fuera, copo a copo, va amontonándose la nieve. Mis padres ya están dormidos, también el gato se ha dormido, no se oye ruido alguno en la casa. En un silencio tan absoluto, apenas se insinúan el zumbido lejano de la nevera de la cocina y el ronroneo de los coches que pasan por la avenida a medianoche.

Nota, de los trabajos que he leído de Banana Yoshimoto, Sueño profundo no es uno de mis preferidos. de las tres historias que lo conforman me quedo con la primera y última, Sueño profundo y Una experiencia. Ahí reconozco a la escritora que a mi me gusta más

Wednesday, September 22, 2010

Wednesday, September 8, 2010

Sunset Park, Paul Auster

Esperando el nuevo de Paul Auster


Aquí, una reseña en inglés del libro, en el Librery Jurnal.com, donde su título es

Book Cheer: Paul Auster's Sunset Park

Friday, September 3, 2010

TOKIO BLUES - Norwegian Woods


Incluso ahora, dieciocho años después, recuerdo aquel prado en sus pequeños detalles. Recuerdo el verde profundo y brillante de las laderas de la montaña, donde una lluvia fina y pertinaz barría el polvo acumulado durante el verano. Recuerdo las espigas de susuki balanceándose al compás del viento de octubre, las nubes largas y estrechas coronando las cimas azules, como congeladas, de las montañas.

La primera novela que leí de Murakami fue Sputnik, mi amor. Sin saber nada del autor comencé a leer una novela que, para ser sincero, no me atrapaba del todo, hasta esa magistral vuelta de tuerca más o menos a la mitad del libro, donde lo extraño y fantástico comienza a invadir a los personajes. Fue una gran sorpresa entonces.
La segunda novela que leí de Murakami fue Tokio Blues, editada al igual que Sputnik..., por Tusquets Editores.

Conocí a Naoko durante la primavera de mi segundo año de bachillerato. Ella también estaba en segundo curso e iba a un exclusivo colegio de monjas. Un colegio tan fino que, si estudiabas demasiado, te tildaban de hortera. Yo tenía un buen amigo llamado Kizuki (más que bueno era, literalmente, el único); Naoko era su novia. Kizuki y Naoko salían juntos casi desde su nacimiento; sus casas quedaban a menos de doscientos metros la una de la otra.
[...]
Tiempo atrás, cuando todavía era joven y mis recuerdos eran mucho más nítidos que ahora, intenté escribir varias veces sobre Naoko. Pero entonces fui incapaz de escribir una sola línea. Era consciente de que una vez brotara la primera frase, las restantes fluirían espontáneamente, pero ésta jamás brotó. Todo era demasiado nítido, y yo nunca supe cómo moldearlo. El mapa más detallado puede no servirnos en algunas ocasiones por esta misma razón. Pero ahora lo sé. En definitiva —así lo creo—, lo único que puedo verter en este receptáculo imperfecto que es un texto son recuerdos imperfectos, pensamientos imperfectos. Y cuanto más ha ido palideciendo el recuerdo de Naoko, más capaz he sido de comprenderla. Ahora sé por qué me pidió que no la olvidara. Por supuesto, ella intuía que mi memoria la borraría algún día. Por eso me lo pidió: «¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?».
Este pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó.

Más adelante en la novela, a Watanabe le regalan una luciérnaga.

A finales de mes Tropa-de-Asalto me regaló una luciérnaga. La había metido en un bote de café instantáneo. Dentro había unas briznas de hierba y un poco de agua; en la tapa se abrían unos pequeños agujeros para la ventilación. A la luz del día, parecía un vulgar insecto como los que se ven en las orillas de las charcas, pero Tropa-de-Asalto me aseguró que era una luciérnaga. «Sé mucho de luciérnagas», me dijo. Y yo no tenía razones ni pruebas para negarlo. Así que quedó en que se trataba de una luciérnaga. El bicho tenía una cara más bien somnolienta. Intentaba trepar por las resbaladizas paredes de cristal cayendo invariablemente al fondo.
[...]
Dentro del bote, la luciérnaga brillaba con luz mortecina. La luz era demasiado débil; el tono, demasiado pálido. Hacía mucho tiempo que no había visto una luciérnaga, pero creía recordar que éstas despedían una luz mucho más nítida y brillante en la oscuridad de las noches de verano. Tenía grabada en mi memoria la imagen de un bicho que desprendía una luz llameante.
Quizás aquélla estuviese débil, medio muerta. Agarré el bote y lo sacudí con cuidado varias veces. La luciérnaga se golpeó contra la pared de cristal y levantó el vuelo. Pero su luz continuó siendo tan mortecina como antes.
Intenté recordar cuándo había visto una luciérnaga por última vez. ¿Dónde había sido? Logré recordar la escena. Pero no el lugar ni el momento. En la oscuridad de la noche se oía el ruido del agua. Había una esclusa de ladrillo, de modelo antiguo, que se abría y cerraba al girar una manivela. El río no era una corriente tan pequeña como para que las hierbas de la orilla pudieran ocultar casi por completo la superficie del agua. Los alrededores estaban sumidos en la penumbra. Una oscuridad tan profunda que, tras apagar la linterna de bolsillo, no me veía los pies siquiera. Y sobre el estanque de la esclusa volaban cientos de luciérnagas. Los destellos de luz se reflejaban en la superficie del agua como chispas ardientes. Cerré los ojos y me sumergí un momento en el recuerdo. Oía el viento con una claridad meridiana. Aunque no soplaba con fuerza, en mi cuerpo dejaba a su paso un rastro extrañamente brillante. Abrí los ojos y comprobé que esa noche de verano era, si cabe, más oscura [...]

¿Alguien quiere algo más carveriano que esto?

Todo esto viene al caso porque ahora ya existe la película de Tokio Blues dirigida por el cineasta vietnamita Anh Hung Trang. Más de esto en revista Ñ

Y este es el teaser de la película:


Y aquí está este simpaticón trailer hecho por un gringo estudiante de cine (creo)

Wednesday, August 18, 2010

Principiantes, De qué hablamos cuando hablamos de amor, Short cuts

Raymond Carver, 2009, 1981, 1993

Principiantes



(De "Algo sencillo y bueno")
[...] Cogió al pequeño can en los brazos -era de Scotty- y fue hasta la puerta principal, que no estaba cerrada con llave. Encendió las luces, y puso el hervidor de agua para hacerse un té. Abrió una lata de comida para perro y dio de comer a Slug en el porche trasero. El animal comió con ávidos y pequeños mordiscos, entre idas y venidas al interior de la casa para ver si su dueña iba a quedarse. Cuando Ann se sentó en el sofá para tomarse el té, sonó el teléfono.
-¡Sí! -dijo al levantar el auricular-. ¡Dígame!
-Señora Weiss -dijo una voz de hombre.
Eran las cinco de la mañana, y Ann creyó oír ruido de agún tipo de maquinaria al fondo.
-Sí, sí. Dígame... -dijo con sumo cuidado en el teléfono-. Soy la señora Weiss. Soy yo. ¿Qué desea, por favor? -Se quedó escuchando el ruido de lo que fuera que estuviera funcionando al fondo-. ¿Es sobre Soctty, por el amor de Dios?
-Scotty -dijo la voz de hombre-. Es sobre Scotty, sí. Tiene que ver con Scotty, este problema. ¿Ha olvidado lo de Scotty? -dijo el hombre. Y colgó.
Ann marcó el númeo del hospital...

De qué hablamos cuando hablamos de amor



(De "El baño")
[...]
Se apeó y fue hasta la puerta. Entró y encendió las luces y puso agua para hacer té. Abrió una lata y dio de comer al perro. Se sentó en el sofá con una taza de té.
Sonó el teléfono.
-¡Sí! -exclamó-. ¡Diga!
-¿La señora Weiss? -preguntó una voz de hombre.
Eran las cinco de la mañana, y Ann creyó oír ruido de agún tipo de maquinaria al fondo.
-Sí -contestó ella-. Soy la señora Weiss. ¿Se trata de Scotty?
-Scotty -dijo la voz-. Se trata de Scotty -siguió la voz-. Tiene que ver con Scotty, sí.

Catedral y Short cuts



(De "Parece una tontería")
[…] Fue a la puerta de entrada, que no estaba cerrada con llave. Entró, encedió las luces y puso una tetera al fuego. Abrió una lata de comida para perros y se la dio a Slug en el porche de atrás. El perro comió con avidez, a pequeños lametazos. No dejaba de entrar corriendo a la cocina para ver si ella se iba a quedar. Al sentarse en el sofá con el té, sonó el teléfono.
-¡Sí! dijo al descolgar-. ¿Dígame?
-Señora Weiss -dijo una voz de hombre.
Eran las cinco de la mañana, y creyó oír máquinas o aparatos de alguna clase al fondo.
-¡Sí, sí! ¿Qué pasa? -dijo-. Soy la señora Weiss. Soy yo. ¿Qué ocurre, por favor?
Escuchó los ruidos de fondo.
-¿Se trata de Scotty? ¡Por amor de Dios!
-Scotty -dijo la voz de hombre-. Se trata de Scotty, sí. Este problema tiene que ver con Scotty. ¿Se ha olvido de Scotty?
Colgó.
Ann marcó el número del hospital...


Nota: Principiantes es un registro interesante para hacer una comparación más completa, si es que se quiere hacer por supuesto, de algunas versiones de ciertos cuentos de Carver. Como, por ejemplo, el cuento llamado Algo sencillo y bueno, que aparece en Principiantes; El baño, en De qué hablamos cuando hablamos de amor, y Parece una tontería, publicado en Short Cuts. Yo me quedo con esta última, que es un punto intermedio entre los dos primeros mencionados. Lo que es innegables es que Raymond Carver aprendió muy bien de Gordon Lish. Y para muestra, sus demás libros de cuentos.

Tuesday, August 17, 2010

Error Humano


Chuck Palahniuk, 2004

(de "Fronteras")

[…]
Los espejos son sólo la metadona del culturismo. Hace falta un público real. Hay un chiste que dice: ¿Cuántos culturistas hacen falta para peor una bombilla?
Tres: uno para pone la bombilla y dos para decir: "¡joder, tío, estás impresionante!".

[…]
De acuerdo con el prospecto, el Anadrol (oximetolona) es un esteroide anabólico, un derivado sintético de la testosterona. Los posibles efectos secundario incluyen: atrofia testicular, impotencia, priapismo crónico, aumento o disminución de la libido, insomnio y pérdida del cabello. Cien tabletas cuestan mil cien dólares y el seguro no las cubre.

Pero las sensaciones… Los ojos se abren como platos y adquieren una expresión alerta. Igual que las mujeres se ponen tan estupendas cuando están embarazadas, radiantes y suaves, mucho más mujeres, el Anadrol te hace parecer y sentirte mucho más hombre. El priapismo rampante duró sólo dos semanas […].
Hacia la tercera semana el priapismo remitió, o pareció extenderse al resto de mi cuerpo. Levantar pesos acaba siendo mejor que el sexo. Una sesión de ejercicios se convierte en una orgía. Tienes orgasmos: orgasmos parecidos a calambres, calurosos y torrenciales, en los deltoides, los cuadríceps, los laterales y los trapecios Te olvidas de tu viejo y perezoso pene. Quién lo necesita. En cierta forma es toda una paz, una escapatoria del sexo. Unas vacaciones de la libido. Puedes ver a una mujer guapísima y ponerte a gruñir, pero tu siguiente tortilla de clara de huevo o serie de abdominales te resultan mucho más atractivas.

[…]

Me limité a tomar las pildoritas blancas y a hacer ejercicio, y un día en la ducha me di cuenta de que las pelotas me estaban desapareciendo.

Muy bien, lo siento, les prometí a un montón de amigos que no tocaría esta cuestión, pero aquel fue el momento crucial. Cuando lo que eran huevos de ganso se te encogen hasta el tamaño de pelotas de ping-pong, y luego de de canicas, resulta fácil decir que no cuando tu médico te pregunta si quieres repetir con otra tanta de Anadrol.

Nota: Si eres fan de Palahniuk, recomiendo Error humano. Si no, tal vez solo te interese una sección de la primera parte y la segunda del libro conformado por entrevistas a seudo famosos y famosos gringos como Marilyn Manson, entre otros. La última parte es una crónica larga desde que su primer libro, El club de palea, fue publicado, hasta el asesinato de su padre por un enfermo de celos. Prefiero el título en inglés, Más extraño que la ficción, que el adoptado en español. Palahniuk es un buen escritor, indudable. Todo lo que escribe es interesante, casi siempre.

Monday, August 16, 2010

Locura


Patrick McGrath, 2003

Las relaciones de amor catastróficas caracterizadas por la obsesión sexual han sido uno de mis intereses profesionales desde hace michos años. Las relaciones de esta clase varían mucho en duración e intensidad, pero tienden a pasar por las mismas etapas. Reconocimiento, identificación, asignación, estructuración y compilación. Y así sucesivamente. La historia de Stella Raphael es una de las más tristes que conozco. esta mujer profundamente frustrada sufrió las consecuencias predecibles de un largo rechazo colapsado ante la perspectiva de una tentación repentina y abrumadora. Y además era una romántica. Transformó su experiencia con Edgar Stark en un argumento de melodrama, hizo de ello un relato de amantes marginados y enfrentados al desprecio del mundo en nombre de una gran pasión. Cuatro vidas quedaron destruidas en el proceso, pero al final los remordimientos que pudo haber sentido los añadió a sus ilusiones. Tenía que hacerlo. No podía permitirme que la viera con claridad, habría sido la ruina de las escasas y endebles estructuras psíquicas que le quedaban.
Stella estaba casada con un psiquiatra forense llamado Max Raphael.

Nota: Una novela llena de soledad. donde desde el principio sabemos que nada terminará bien. Un ensayo sobre la obsesión. sobre cómo alguien puede lanzarse al abismo sin medir las consecuencias. Siempre estamos solos. no importa quien nos acompañe.